Cuando los ciclos de desarrollo se acortan y el número de proyectos crece exponencialmente, la agilidad y la velocidad se convierten en las principales ventajas competitivas. Este caso de estudio ilustra cómo una empresa de desarrollo de software en rápido crecimiento dio un salto cuántico al migrar de la virtualización heredada (legacy) a un ecosistema nativo de la nube. Al implementar un stack compuesto por Harvester y Rancher, la empresa obtuvo una herramienta potente para el despliegue instantáneo de clusters de Kubernetes y máquinas virtuales tradicionales dentro de una infraestructura única y resiliente.
Contexto
El cliente es una dinámica empresa de desarrollo de software con sede en Croacia, especializada en el diseño y soporte de productos para mercados europeos. Su cartera incluye varios proyectos activos que van desde aplicaciones web empresariales hasta plataformas B2B de alta carga. Durante mucho tiempo, el equipo confió en Proxmox VE con máquinas virtuales KVM estándar.
Sin embargo, a medida que surgían nuevos proyectos, la empresa se topó con cuellos de botella arquitectónicos. Los nuevos pedidos, especialmente durante las fases de desarrollo y pruebas, requerían el aprovisionamiento rápido de nuevos clusters de Kubernetes. Crear entornos K8s sobre máquinas virtuales estándar era lento, requería configuración manual y complicaba tanto la automatización como la administración. El cliente necesitaba una plataforma de próxima generación: un "panel de control único" para gestionar cargas de trabajo tanto en contenedores como en KVM tradicional, con una profunda integración de API y soporte para Terraform.
Objetivos y resultados

El Desafío
El principal punto de dolor del cliente era la rigidez de su infraestructura heredada al manejar cargas de trabajo nativas de la nube. Los ingenieros de DevOps se veían obligados a dedicar horas a tareas rutinarias de aprovisionamiento de recursos, configuración de red y despliegue de clusters K8s para nuevos entornos. Incluso con scripts de automatización y manifiestos de Terraform, la gestión de esta flota de instancias presentaba obstáculos significativos, particularmente en lo que respecta al aislamiento de proyectos.
Además, la empresa requería una alta disponibilidad robusta. La configuración de sistemas de archivos en cluster en la plataforma antigua exigía conocimientos muy específicos y una inversión de tiempo considerable. El cliente necesitaba un sistema con una baja barrera de entrada que proporcionara excelentes herramientas de gestión de clusters, replicación de datos simplificada, soporte para proyectos basados en VM tradicionales y que estuviera totalmente preparado para IaC(Infraestructura como Código).
Configuración de la infraestructura
Para garantizar el máximo rendimiento y eliminar cuellos de botella, se seleccionó una arquitectura de infraestructura hiperconvergente basada en tres servidores dedicados.
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El uso de una red local de alta velocidad eliminó por completo los cuellos de botella durante la replicación de datos de Longhorn y garantizó la migración casi instantánea de VMs entre nodos.
La Solución
El equipo de INTROSERV propuso implementar una infraestructura hiperconvergente basada en Harvester HCI, integrada con la plataforma de gestión Rancher.
- Asignación de almacenamiento por niveles
La instalación de Harvester en un RAID SSD dedicado aseguró la estabilidad del SO, mientras que el pool de NVMe para Longhorn garantizó altos IOPS para los discos de las VM y los Volúmenes Persistentes de Kubernetes. - Replicación síncrona sin latencia
La red interna de 25 Gbps permitió a Longhorn espejar los datos en los tres nodos con una latencia mínima. En caso de fallo de un servidor, las VMs se reinician automáticamente en los nodos adyacentes sin pérdida de datos. - Plano de control unificado con Rancher
El cliente obtuvo una interfaz gráfica única que une la gestión de VMs y clusters de Kubernetes, cubriendo todo el ciclo de vida: aprovisionamiento, monitoreo y actualizaciones. - Automatización total con IaC
El proveedor nativo de Terraform para Rancher y la API de Harvester permitieron un enfoque real de Infraestructura como Código.
Infraestructura privada como ventaja estratégica
La solución implementada por INTROSERV no fue solo un cambio de hipervisor; fue una transición hacia una forma fundamentalmente diferente de gestionar la infraestructura: cómoda, automatizada y escalable.
Cabe destacar que el cliente consideró una alternativa: mover las cargas de trabajo a hiperescaladores (nube pública). Sin embargo, los cálculos preliminares mostraron que una potencia de cómputo equivalente costaría de 3 a 4 veces más al año. A medida que creciera la cartera de proyectos, esta brecha no haría más que aumentar, incluso antes de contabilizar las tarifas por tráfico de salida (egress) y los aumentos impredecibles de precios de las instancias.
La infraestructura dedicada alojada también resuelve el problema de la soberanía de los datos: todos los datos del cliente residen exclusivamente en servidores alquilados dentro de un perímetro seguro controlado por el cliente. Para una empresa que presta servicios a clientes europeos bajo los estrictos requisitos del RGPD, esto es una necesidad, no solo una conveniencia. Un argumento adicional a favor del stack elegido fue RKE2 (la distribución de Kubernetes de SUSE que Rancher despliega por defecto). RKE2 es seguro por definición, cumpliendo con los estándares CIS Benchmark y FIPS 140-2, lo que lo convierte en la opción preferida para agencias gubernamentales e industrias reguladas.
¿Su entorno de virtualización actual no satisface las necesidades de su negocio? ¿Busca un enfoque nativo de la nube para la gestión de su infraestructura?
Deje que el equipo de INTROSERV se encargue de la transición. Realizaremos una auditoría, seleccionaremos el hardware óptimo y desarrollaremos un plan de migración al ecosistema Harvester + Rancher.